Las bebidas fermentadas colonizan el sistema digestivo con lactobacilli y ácido láctico, además de proporcionar una buena variedad de enzimas y minerales. El kefir de agua, limonada lactofermentada, sidra de manzana y kvass de remolacha son unos pocos ejemplos. En algunos sitios lo verás escrito con una s o con dos, se trata de lo mismo, no tiene mayor importancia.

Al igual que otras bebidas lacto-fermentadas, el kvass es más hidratante que el agua. Para mantenerse hidratado, el cuerpo necesita un equilibrio de electrolitos. Cuando sudamos en cantidad, por actividad física o calor extremo, perdemos electrolitos. Así como minerales comunes que necesitamos: sodio, potasio, magnesio, etc. Si estamos perdiendo estos minerales mediante el sudor y seguimos bebiendo una gran cantidad de agua, lo que estamos haciendo es diluir todavía más esos minerales que el cuerpo necesita para permanecer en equilibrio.

El kvass, o la sangre de la tierra, como también me gusta llamar a esta bebida, es un tónico antiguo, asociado con muchos beneficios. Entre otros, se incluye la hidratación eficiente. De hecho, las bebidas fermentadas son las bebidas isotónicas originales.

Hay un dicho muy sabio que dice “cada maestrillo tiene su librillo” y así, cuando nos dan una receta lo más normal es que la hagamos tal cual y después de haberla hecho algunas veces vemos por experiencia propia de que hay mejores formas de hacerla, incluso que la que te dieron originalmente no era muy buena.

Así que como siempre decimos, tu prueba y no dejes de experimentar. Seguro que iras perfeccionando diferentes versiones.

Ingredientes para un bote de 3/4 a 1 litro:

  • 3 remolachas sin pelar, bien lavadas y cortadas en trozos de aproximadamente 1 cm. Suficiente cantidad como para llenar el bote a la mitad. Si no son Ecológicas entonces hay que pelarlas.
  • 2 cucharadas soperas de suero de leche, el casero es el mejor (es opcional, pero siempre arranca mejor el fermentado, además le da variedad en las zepas de los probióticos)
  • 1 cucharada de sal marina, del himalaya o integral. La refinada del super no vale.

 

Elaboración:

1- Troceamos las remolachas después de haberlas limpiado bien, y las ponemos dentro del tarro de cristal.

2- En un vaso de agua sin cloro diluimos la cucharada de sal, y la agregamos al tarro.

3- Ponemos 2 cucharadas de suero de leche, el que sobra de hacer queso, yogur o de kefir. (El suero es el agua que suelta cuando colamos el yogur.. en una tela y escurre).

4- Terminamos de llenar el tarro con agua, siempre sin cloro. Pero dejamos 1-2 dedos sin llenar y tapamos suavemente, sin apretar demasiado.

5- Al principio cada día le hacemos eructar a nuestro tarro (es abrir un poco para que suelte el gas y haga tipo un eructo). Después, solo cuando nos acordemos, de vez en cuando.

6- Dejamos reposar en un sitio con calor de la casa, protegido de la luz directa del sol.

7- A los 4-6 semanas tu KVASS ya estará listo, pruebalo y tiene que tener sus burbujas, y no estar casi nada salado. Si no es así déjalo más tiempo.

8- Cuando lo tengas listo puedes colar y meter el líquido en el frigorífico e ir tomándolo, los trozos de las remolachas las puedes comer en ensaladas y en platos crudos para que no pierdan sus enzimas probióticas.

9- Si quieres puedes poner en el frigorífico el bote junto con los trozos de remolacha, siempre estará un poquito más fuerte de sabor, a nosotros nos gusta más así.

10- Como puedes ver en la foto nosotros hicimos varios a la vez, son un depurativo estupendo para el higado y la sangre, por lo tanto no te quedes sin el.

Ánimo y contarnos vuestra experiencia con vuestro Kvass