El Ayuno y Ayuno Intermitente

Volvemos a la antigüedad donde el ser humano e incluso los animales, han tenido que ayunar, unas veces por falta de alimentos disponibles, otras porque en estados de enfermedad todos los animales del reino animal, incluido el ser humano, tratan de no comer y hacer pequeños ayunos. Hipócrates dijo “Tu comida es tu medicina, pero si comes cuando estás enfermo, la comida alimenta y aumenta la enfermedad” y así es.

Cuando a lo largo de la historia se ha ido investigando sobre el ayuno vemos que los primeros médicos ya lo aconsejaban cuando otros remedios no funcionaban, o simplemente optaban por él como medida segura de curación.

Tenemos como ejemplo que todas las religiones lo han sugerido, recomendado e incluso impuesto casi como un deber, en la religión cristiana donde Moisés ayunó, Jesús ayunó, Mahoma ayunó, Shidarta Gautama Buda ayunó, teniendo todos en común el conocimiento de sí mismos en varios niveles, pero sobre todo con la búsqueda de la transcendencia y la espiritualidad. Consiguiendo así en un espacio corto relativamente de tiempo, un gran reset y una catarsis muy intensa.

Siempre se ha visto el ayuno como lo que realmente es, un periodo de purificación, limpieza y desintoxicación a nivel físico, psicológico, emocional y espiritual.

Hipócrates ya recomendaba los ayunos como terapia.  Se descubrió que el ayuno disminuye los ataques epilépticos. Ya lo decía también Paracelso “El ayuno es el gran curador, el médico interior” y que “La dosis hace el veneno”, adaptado al ayuno nos viene a decir que, si bien en cortos periodos de tiempo el ayuno nos puede ayudar bastante, en largos periodos puede ser contraproducente e incluso nos puede causar la muerte por inanición.

Se han hecho estudios, y miles de personas han probado el ayuno. Médicos y terapeutas lo han recomendado y han hecho acompañamientos de estos con grandes resultados. Se han visto mejoras muy grandes e incluso el revertimiento de enfermedades haciendo ayunos.

Uno de los casos más sorprendentes a lo largo de la historia se publicó en 1973 por la revista Postgraduate Medical Journal que describe la historia del Escocés Angus Barbieri, que paso 382 días sin comer, pasó en ese tiempo, de 207 kilos de peso a quedarse con 86 kilos. Le administraron complementos de vitaminas y minerales además de agua, pero nada de alimentos.

Centros naturistas de reposo

Desde hace varias décadas empezaron a aparecer y proliferar en toda Europa, y por supuesto en España, los centros naturistas de reposo, donde la gente va a descansar y a practicar ayunos con el control y acompañamiento de médicos terapeutas y personal cualificado.

Al terminar el tiempo de descanso y ayuno en estos centros, los clientes, tienen un grado muy alto de satisfacción.

Personalmente conocemos dos, pero para no alargarnos mucho en este tema te hablaremos de uno en Castellón de la Plana llamado “Los Madroños”, un lugar donde Juanma estuvo hace muchos años y del que vino encantado con la experiencia vivida.

Este centro está situado entre montañas, en la sierra del desierto de las palmas que tiene forma de pirámides y se encuentran en medio de una sierra verde, muy cuidada y muy cercana al mar. Esto hace que la estancia sea idónea para hacer ayunos o, como decían ellos, también medio ayunos.

El trato que recibieron fué exquisito, según cuenta Juanma…

Te buscaban a la hora que te tocaba el vaso de agua, el zumo o lo que fuera. Había actividades diversas: Yoga, terapias, pintura de mandalas… entre otras. Se podía además bajar a la playa a una zona donde se podía hacer nudismo. Te tomaban la tensión y controlaban que fuera todo correcto. Podías ver a personas tumbadas sin hacer nada, otras leyendo, otras conversando y otras paseando por el entorno”

En definitiva, un sitio idílico con personas de alta calidad humana, tanto por parte del personal que llevan el centro como las personas que van a ayunar.

Parece mentira la cantidad de gente a la que le ha cambiado la vida el ayuno. Realizar un ayuno no es gratuito, no siempre sabes lo que vas a encontrar al final del ayuno.

El ayuno hemos de saber que es algo innato, las células sanas están programadas para ayudar en el proceso y se protegen y, por el contrario, las que son defectuosas quedan a la intemperie y son las que mueren en el ayuno.

A nivel de crecimiento personal se dice que cuando estás en ayuno es una buena ocasión para limpiar tu casa y sacar y tirar lo que ya no te hace falta ni utilizas. Lo mismo ocurre en tu organismo cuando realizar un ayuno, por corto que este sea.

Un ayuno normalmente nunca suele ser fácil, sobre todos los primeros días cuando tu mente te juega malas pasadas y sueles tener antojos.

Si estás muy tóxico y tienes que desintoxicarte, es fácil que entres en una crisis depurativa con dolor de cabeza, sueño y flojera. Es normal en los tres primeros días, es lo que en la alimentación cetogénica llamamos la gripe ceto, después todo se normaliza y empiezas a sentirte bien, te olvidarás del hambre y podrás aguantar hasta el final incluso con una energía que no te va a parecer normal.

No hay que temerle al ayuno, cuando una persona no sabe qué hacer con su vida, por el tema o los temas que te puedas imaginar, estancamiento, desamor, estar en paro, problemas de relaciones…etc. Hacer un ayuno es un reset tan grande que tu vida tiene un sentido, y si o si, tomas decisiones importantes y empiezas a vivir con un gran cambio.

Estudios relevantes durante las últimas décadas nos dieron información sobre lo que ocurre en los humanos al ayunar durante espacios prolongados. Porque al final como hemos visto el ayuno y la cetosis van de la mano. 

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